martes, 3 de marzo de 2015

1 mes en el nuevo hogar...

Es curioso; llevaba casi 10 años en mi trabajo anterior. Un puesto administrativo interesante dentro de una institución educativa en la cuál me había acostumbrado y estaba cómodo. Pero... ¿cómo sentir la tensa calma si eres parte de ella? Tras casi esos 10 años laborados, no había caído en cuenta que los trabajos "extras" - por decirlo de alguna forma - que había conseguido, eran solo pasajeros y que tenía a mi trabajo como un fortín, como mi lugar seguro; como la popular zona de confort. Cercano a casa, un sueldo muy bajo pero honrado y buenos amigos y compañeros de trabajo. Las ambiciones de crecer y luchar por ser mejor profesional estaban dormidas en algún lado; y es más, no tenía intenciones de despertarlas. Vacaciones de 2 meses anuales (sin pago) y el pseudo respeto laboral de una comunidad de más o menos 600 personas. Sonaba bien; aunque bastante pasivo.
No obstante soy un intento de músico que alterna su vida de psicólogo con la producción musical grabando en mi homestudio, sentía que tenía todo bajo control; tomando en cuenta que vivo con mi pareja hace 3 años y ella me apoya emocionalmente.
El 21 de Noviembre pasado, llegué a la base 3; 30 años sobre la faz de la tierra, 30 años de vida...una vida con tristezas, alegrías, derrotas y triunfos...triunfos...¿triunfos? - Me tiré en la cama por un momento a pensar un poco las cosas con detenimiento como si el techo tuviera todas las respuestas que me aquejaban. ¿Era esto acaso el éxito de mi futuro? ¿es suficiente lo que he logrado? ¿seré un psicólogo de colegio particular por muchos años más? ¿serán mis miedos los que no me impulsas a conseguir algo diferente? ¿será que tengo miedo de salir de mi zona de confort? ¿estoy despierto ...o ... dormido? . De plano, todo se me juntó.
Modestia aparte, reconozco mucho mis capacidades personales. Caí en cuenta lentamente de que estaba agotado de lo mismo, atrapado en un lugar "seguro" pero sin miras a futuro, con un sueldo mediocre y un conformismo que me ataba y; simplemente, sentí miedo de no crecer.
No he compartido este miedo con nadie; aunque ya han pasado 4 meses de eso.
Eso no podía seguir así. Debo dar el salto cuántico. Debía abandonar ese capullo casi a punto de podrirse que me había soportado por tanto y sobre todo aún ileso. Debía crecer y mirar hacia otro lado.
La predisposición es un arma fuerte. La mentalidad de querer alcanzar algo puede mover cielo y tierra si te lo propones y honestamente todo fluye para que se produzca un cambio si así uno lo quiere. Siendo ya Enero, recibí una llamada inesperada. Un gran amigo me había recomendado para un puesto interesante. Una coordinación psicológica dentro de una de las mejores universidades de la ciudad. ¿Era esto posible? Yo tenía dudas si dejar atrás mi fácil desempeño laboral de casi 10 años por arriesgarme a un cambio grande, a abrazar un sueño y empezar a llenarlo de realidad. Decidí presentarme a la convocatoria del trabajo, sin descuidar mi trabajo en el colegio; pues era mi único medio de subsistir - económicamente hablando.
Una entrevista laboral programada para una tarde me tomó por sorpresa... ¡son 10 años sin ser evaluado para un puesto de trabajo!. Pero igual fui con ganas de vivir la experiencia. Me entrevista una señorita muy amable y una señorita vía conexión de Pc; osea, en buen cristiano, solo veía su rostro en la pantalla y trataba de entender sus preguntas por los parlantes, pues estaba en otra ciudad.
Me dí cuenta que todo mi trabajo en el colegio había sido sumamente útil, sumado a mis esporádicos trabajos en institutos y universidades de la ciudad; nada estable valga la aclaración.
El último Jueves de Enero, recibo una llamada. - ¿Hola? - Aló, ¿con el señor Eduardo?. - si con él habla. Le llamamos de la universidad para saber si mañana puede acercarse a firmar su contrato. (Una breve pausa que me pareció de siglos) si...¡si! ¡claro! mañana estoy allí. Gracias.
Desconcertado le conté esto a mi pareja, quién me felicitó y notó mi miedo. Lo sé porque me abrazó en silencio y felicitándome y diciéndome "todo va a estar bien".
Al día siguiente fui a la universidad, firmé los documentos y me fui  rumbo a mi trabajo vigente aún a contarles que enrrumbaría un nuevo camino,
Muchas lágrimas, muchos agradecimientos, muchos amigos y mucha nostalgia. Qué más podría esperar tras 10 años de vida. En fin, fue un mar de emociones que ese día me embargó y me dejó hecho un trapo.
Solo un fin de semana libre y a empezar en el nuevo hogar... ¿como me fue? ¡por cierto que es el título de este post!. Un clima laboral insuperable (tengo en claro que eso lo genero yo mismo), una oficina sumamente cálida y la compañía de 2 jóvenes casi profesionales de altísimo desempeño. Un lugar casi impensado si no me sentía a reconocer mis miedos. Ya pasó un mes y mis sueños y metas se han ampliado más. No esperaré 10 años más para alcanzar el siguientes peldaño. Hoy toca seguir creciendo.

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