miércoles, 16 de noviembre de 2016

9 de Noviembre 2015

Cuando era niño disfruté de la construcción del primer edificio que veía cerca a mi casa. Un edificio moderno para su época con 5 pisos que daba una vista interesante a la esquina de la entrada a la calle que daba con mi casa; pero, como en cada historia, no todo fue belleza. Los años pasaron y los inquilinos (dueños y/o arrendantes) hacían gala de su cultura llenando la esquina de al lado del edificio con una cantidad exorbitante de basura. Durante todos esos años, ir a tomar el bus al paradero era una maldición por el fétido olor y encima, si salías a cierta hora, debías esquivar alguna bolsa de basura voladora proveniente de alguna de las ventanas en donde algún vecino se quería ahorrar la fatiga de bajar. Hace un mes, a alguien –desconozco quién- se le ocurrió una idea increíble: hacer una jardinera/sardinel en donde se pueda sembrar y hacer áreas verdes en vez de la acostumbrada esquina basurero. Magnífica idea! Durante un mes todo ha sido glorioso! Ver el gras crecer, transitar tranquilo por allí y no estar frito por el mal olor; pero, como en toda historia…alguien no entendió el mensaje y una vez más, no todo fue belleza. Siendo Lunes y regresando del trabajo, me encontré con una curiosa respuesta actitudinal de los vecinos del edificio: Ya no dejan su montaña de basura en la clásica esquina sucia y mal oliente; la respetan y respetan la nueva área verde; pero han decidido colonizar la esquina de al frente. ¿Alguien no entendió el mensaje o dan por hecho que deben ensuciar a como dé lugar?

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